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Sepúlveda – Hoces del Duratón

22 mayo @ 08:00 - 24 mayo @ 17:00

Gratuito

SEPÚLVEDA – HOCES DEL DURATÓN

EL ENTORNO

El destino es la villa medieval de Sepúlveda, en la provincia de Segovia… aunque, siendo sinceros, el destino es casi una excusa. La verdadera razón para venir hasta aquí es recorrer una de las zonas con los paisajes más impresionantes y salvajes de toda la provincia de Segovia.

Sepúlveda se alza, orgullosa, sobre una de las primeras hoces del río Duratón. Es una villa medieval encaramada a la roca, una mezcla curiosa y muy bien resuelta entre construcciones antiguas y otras no tan antiguas que han sabido respetar el entorno. El resultado es un conjunto armónico que te hace viajar en el tiempo casi sin darte cuenta.

Toda la parte antigua se asienta sobre una formación rocosa espectacular. Las calles, estrechas y empinadas, empedradas y con historia, marcan el ritmo del visitante. Aquí no se pasea rápido; aquí se camina despacio, mirando alrededor, dejándose envolver.

Históricamente, Sepúlveda tuvo un papel clave durante los siglos XI y XII. Fue villa de frontera entre el mundo cristiano y el árabe, tierra dura y violenta, castigada por incursiones constantes. Estas zonas eran conocidas como la Extremadura castellana (nada que ver con la actual Extremadura). Para fomentar la repoblación, los reyes concedían fueros: legislaciones especiales que otorgaban más poder al pueblo y limitaban la influencia del clero y los señores feudales. El Fuero de Sepúlveda fue uno de los más avanzados y sirvió de modelo para otros tan lejanos como los de Zaragoza, Teruel o Cuenca.

Pero si algo impacta de verdad es su entorno natural.

El modesto río Duratón ha ido esculpiendo la roca durante milenios hasta abrir una cicatriz monumental en la tierra. Precipicios de decenas de metros de altura albergan buitres leonados, águilas y alimoches. Es un paisaje áspero, poderoso y de una belleza difícil de describir: las Hoces del Duratón.

En la parte baja del cañón, donde el río encuentra algo de espacio, aparece la vegetación. Pero según te acercas a la presa de Burgomillodo, el cañón se estrecha hasta tal punto que el agua roza las paredes de roca. En algunos tramos solo hay dos maneras de contemplarlo: desde lo alto del cañón o desde una piragua navegando el río.

Senderistas, excursionistas y viajeros encuentran aquí un pequeño paraíso donde la naturaleza, la historia, los monumentos y la gastronomía se mezclan de forma perfecta.

LA RUTA EN MOTO

La ruta que proponemos tiene varias caras, todas muy diferentes entre sí, pero con un objetivo común: disfrutar de la moto.

El primer tramo, desde Valladolid hasta Peñafiel, es un paseo agradable. Mezclamos carreteras muy conocidas por los moteros de la zona, como la Ribera del Duero entre Villabañez y Pesquera de Duero, con algún desvío menos habitual, como el tramo desde Valbuena de Duero hacia Villafuerte para volver después a Pesquera. Buen firme, asfalto correcto y conducción fácil. Ideal para empezar a entrar en ritmo.

Desde Peñafiel salimos hacia Rábano y Sacramenia, pero decidimos improvisar y pasar por Lagunas de Contreras y Aldeasoña. Carreteras bonitas, pueblos con encanto y, en primavera, un auténtico espectáculo de colores gracias a las arboledas.

Primera parada obligatoria: el chiringuito del río en Fuentidueña. Para llegar, en Fuentesaúco de Fuentidueña tomamos el desvío correcto, no el otro. El tráfico es prácticamente inexistente y la carretera sigue siendo muy agradecida. Un par de revueltas en la bajada al pueblo pueden ser lo más delicado del tramo.

Café, tortilla, charla… y seguimos.

Continuamos hacia San Miguel de Bernuy y Carrascal del Río para desviarnos, unos kilómetros más adelante, hacia Valle de Tabladillo. Aquí empieza uno de los tramos más especiales del día. Una carretera poco conocida, estrecha y deliciosa, que discurre entre una pared rocosa y una arboleda que protege un pequeño arroyo. En lo alto, formaciones rocosas imposibles parecen desafiar la gravedad. Buen asfalto, conducción sencilla y paisaje de diez. Imprescindible.

Llegamos al cruce hacia Urueñas. El asfalto empeora y se vuelve más áspero durante unos kilómetros hasta alcanzar el pueblo. Lo atravesamos y continuamos hacia Sepúlveda entre encinares y campos. De repente, la villa aparece al otro lado de la hoz. Una vista que te obliga a parar, aunque sea mentalmente.

Damos un breve paseo por Sepúlveda y volvemos a las motos para afrontar el último tramo, completamente distinto a todo lo anterior.

Salimos en dirección a Villar de Sobrepeña y Sebúlcor. El paisaje es impresionante y el trazado de estas carreteras estrechas y humildes es de los que enamoran… pero el firme está en un estado lamentable. Asfalto muy deteriorado, gravilla suelta y mantenimiento inexistente. La conducción se vuelve exigente y requiere máxima atención.

En el cruce hacia Sebúlcor o Villaseca tomamos dirección Villaseca, para disfrutar del tramo del puente de Villaseca. Corto, intenso y con buen asfalto. Algo más de tráfico, a veces errático, con el clásico conductor que se detiene en mitad de la carretera como si estuviera en la M-40. Aun así, es un tramo muy, muy disfrutón.

Desde aquí llegamos a Castrillo de Sepúlveda y cambiamos rumbo hacia Burgomillodo. Vuelve el asfalto castigado, ese que pone a prueba suspensiones, brazos y piernas, y que solo mejora al atravesar los pueblos. Todo cambia al llegar al cruce de Burgomillodo, donde la carretera vuelve a respirar.

¿Merece la pena sufrir estos tramos?

La respuesta es un sí rotundo.

El mototurismo comparte destinos con otros viajeros, pero no comparte el camino. Para nosotros, la experiencia está en lo que ocurre entre el punto A y el punto B. En lo que sientes, ves y vives sobre la moto.


La comida en ruta será en el ‘Molino Grande del Duratón’, algunos lo conoceréis porque comimos aquí cuando hicimos “La Muralla China”

El Molino Grande del Duratón se alza a orillas del río Duratón, en la tranquila localidad segoviana de San Miguel de Bernuy. Esta antigua fábrica de harinas del siglo XIX ha sido rehabilitada con exquisito cuidado preservando su carácter industrial, el restaurante ocupa la antigua sala de máquinas del molino, un espacio de gran singularidad arquitectónica, con bóvedas de piedra y un elegante suelo de cristal que permite contemplar el discurrir del río bajo los pies.

 


Como en anteriores rutas con punto de encuentro en Valladolid, los que queráis disfrutar del fin de semana completo deberéis reservaros el alojamiento vosotros mismos para viernes y sábado y, como las actividades nocturnas serán por el centro, los dos hoteles más recomendables son:

HOTEL ZENTRAL PARQUE.
Dirección: P.º del Hospital Militar, 17, 47007 Valladolid
Teléfono: 983 22 00 00
HOTEL OLID VALLADOLID.
Dirección: Pl. de San Miguel, 10
Teléfono: 983 35 72 00

En esta ruta cada uno se paga lo suyo.

Ruta para sólo 10 motos

Detalles

Comienza:
22 mayo @ 08:00
Finaliza:
24 mayo @ 17:00
Precio:
Gratuito
Categoría del Evento:

Otro

Km
285

Local

Hotel Zentral Parque Valladolid
P.º del Hospital Militar, 17
Valladolid, Valladolid 47007 España
+ Google Map
Teléfono:
983 22 00 00
Web:
https://www.hotelzentralparque.com/

Quién asiste

11 personas asisten Sepúlveda – Hoces del Duratón

  • Alberto Miguel Municio Guirau
  • Fernando José Les Pereda
  • Carlos Martín Ramírez
  • Alfredo Sánchez
  • Esteban Areses
  • Joaquin Blanco
  • Alejandrino Ramón Marcilla Vázquez
  • Carlos Bertrán Albet
  • Fco. Javier Gómez Hernández
  • Fernando Eusebio
  • Francisco Xavier Madrid Barreto

Reserva

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