Como muy bién sabéis, para cosas raras, Casas Moragas.
Lo que le hicieron al Presidente Bush, me lo hicieron a mi con unas
de esas de noche y al igual que el Presidente saliente, me agaché, lo malo es que detrás míovenía mi madre y a la pobre le dieron de lleno.
Recuerdo que se pasó del jolgorio al silencio. Por suerte a mi madre poco le pasó, recogió las
del suelo y nos dijo que nos las pusiéramos para no coger frío en los piés yque no lo volviéramos a hacer más, que nos podíamos hacer daño.
No creo que al autor del doble lanzamiento al Presidente lohayan comprendido con tanto cariño como demostró esa noche mi madre.
Así que, tal como dice Francesc, que no se enfade nadie.
Por cierto, para despedirme del 2008, recuerdo que más que zapatillas, eran 